Cómo usar ChatGPT para crear infografías profesionales

Y por qué este cambio tiene más que ver con pensar mejor que con diseñar mejor

Durante bastante tiempo he utilizado ChatGPT como una herramienta para escribir, estructurar ideas y ordenar conocimiento.

Gracias a la actualización de la última versión de imágenes, he empezado a utilizarlo para generar infografías, y el cambio no está tanto en la estética como en el proceso.

Lo interesante no es solo el resultado sino el proceso para construirla. Esto no va de “haz una infografía sobre mi“ y te la da. Va de diseñar todo un proceso. Y ese matiz es bastante más exigente.

Cuando haces una infografía no puedes esconderte en el texto. Tienes que decidir qué es esencial, qué sobra, cómo se conectan las ideas y qué recorrido visual va a seguir la persona que la mira. Es un ejercicio de síntesis mucho más exigente de lo que parece.

La infografía obliga a convertir tu conocimiento en un sistema. Si no hay sistema, lo visual se convierte en decoración. Si hay sistema, la imagen se convierte en una herramienta de trabajo.

Para probarlo, hice un ejercicio sencillo: construir una infografía sobre mi propio perfil profesional.

No como presentación. No como CV.
Sino como una forma de responder a una pregunta más útil: ¿Cómo se puede entender mi forma de trabajar en un solo vistazo?

La ilustración

Aquí tienes el resultado:

Si te fijas, no es una biografía. Es una arquitectura.

Hay varios bloques que se sostienen entre sí:

  • Ejes de trabajo: datos, inteligencia artificial, estrategia digital

  • Ideas clave que sintetizan cómo pienso

  • Libros como producción de conocimiento

  • Conferencias como transferencia

  • Un modelo mental que conecta todo

  • Y el perfil ABC como estructura de fondo

Lo relevante no es que “quede bien”.
Lo relevante es que se puede leer, entender y explica todo lo que

El proceso de trabajo

La herramienta ayuda, pero el resultado depende casi por completo del proceso que sigas.

1. Empieza por ordenar

Pedir directamente “hazme una infografía sobre…” suele generar piezas visualmente correctas pero conceptualmente débiles.

Antes necesitas hacer un trabajo previo:

  • Qué quieres explicar realmente

  • Qué bloques componen esa explicación

  • Qué es prescindible

En mi caso, partía de algo ya trabajado: mis temas principales y el modelo ABC. Sin esa base, la infografía sería un collage de ideas sin coherencia. Yo llegué a esta conclusión:

  1. Cabecera (nombre + retrato)

  2. Posicionamiento

  3. Ejes temáticos

  4. Ideas clave

  5. Libros o contenidos

  6. Actividad profesional

  7. Modelo conceptual

  8. Perfil profesional (Perfil ABC)

Un ejemplo sencillo: si intentas meter todo lo que haces, el resultado será ilegible. Si eliges lo que estructura tu trabajo, el resultado empieza a tener sentido.

2. Elige el estilo como decisión estratégica

El estilo no es una cuestión estética. Es una forma de posicionamiento.

Probé varias direcciones antes de llegar a la versión final:

  • Blueprint técnico → más frío, más “ingeniería”

  • Editorial tipo The Economist → más conceptual

  • Data visualization → más analítico

  • Diagrama de patente → más sistema

Cada uno cambia cómo se interpreta exactamente el mismo contenido.

Un perfil presentado como “mapa estratégico” se percibe como consultoría.
El mismo perfil en formato editorial se percibe como pensamiento.

No estás eligiendo un diseño. Estás eligiendo una lectura.

3. El prompt

Aquí es donde suele haber más confusión. No se trata de escribir un prompt ingenioso, sino de dar contexto, criterio y estructura.

Este es el prompt base que he utilizado y refinado:

Crea una infografía editorial de alta calidad sobre una persona profesional (perfil individual), con un enfoque estratégico, visualmente sofisticado y orientado a transmitir claridad intelectual y posicionamiento experto.

Antes de diseñar la pieza:

Investiga el perfil utilizando la información disponible (LinkedIn, web personal, publicaciones, contenidos públicos).

Si no tienes acceso suficiente o hay lagunas, utiliza el contexto proporcionado.

Prioriza información consistente y evita completar con suposiciones.

Si algún dato no es fiable, omítelo.

Dirección de arte:

Inspirado en The Economist / Financial Times

Fondo blanco limpio

Tipografía elegante (serif en titulares, sans-serif en contenido)

Paleta sobria: negro, gris y azul marino

Mucho espacio negativo

Jerarquía clara

Estructura:

Cabecera (nombre + retrato)

Posicionamiento

Ejes temáticos

Ideas clave

Libros o contenidos

Actividad profesional

Modelo conceptual

Perfil profesional (ej. ABC)

Criterio:

Evitar frases genéricas

Priorizar ideas diferenciales

Sintetizar, no acumular

Cada bloque debe aportar valor

Formato 4:3 o vertical tipo póster

4. Iterar

La primera versión rara vez es la buena.

En este caso fui ajustando varias capas:

  • Contenido: qué entra y qué no

  • Texto: reformular ideas para hacerlas más precisas

  • Estética: cambio de rojo a azul marino

  • Imagen: de foto a ilustración, y de ilustración básica a una más contemporánea

Cada iteración no mejora solo el diseño. Mejora la claridad.

Aquí se nota bastante bien una idea que se repite con la IA:
no es tanto lo que haces en un paso, sino lo que mejoras en los siguientes.

5. Referencias visuales que merece la pena explorar

Este tipo de trabajo no se agota en un estilo. De hecho, cambia mucho según el uso que le quieras dar.

Algunas direcciones que funcionan especialmente bien:

  1. El estilo editorial tipo The Economist funciona cuando quieres posicionarte desde el pensamiento. Es limpio, sobrio y exige síntesis.

  2. El diagrama de ingeniería convierte tu perfil en algo replicable. Es útil si trabajas con frameworks o metodologías.

  3. La visualización de datos introduce una capa cuantitativa. Puedes representar distribución de tiempo, impacto, áreas de trabajo o evolución.

  4. El formato de sistema operativo (tipo interfaz) permite representar tu trabajo como módulos interconectados. Encaja bien con la idea de IA como sistema.

  5. El mapa estratégico, más cercano a consultoría, es el más directo cuando necesitas llevar esto a un entorno de decisión.

Cada estilo no solo cambia cómo se ve. Cambia para qué sirve.

Lo que hay detrás

Este ejercicio tiene más recorrido del que parece. Porque en el fondo no estás generando una imagen. Estás haciendo tres cosas:

  1. Estás ordenando tu conocimiento.

  2. Estás haciéndolo transferible.

  3. Y estás construyendo un artefacto que otros pueden usar.

La mayoría de profesionales sabe más de lo que es capaz de explicar, por lo que el ejercicio de una infografía puede ser realmente útil para tangibilizar ese conocimiento.

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