La adaptación profesional a la IA (i) – El tiempo

¿De dónde sacarás el tiempo para adaptarte a la IA?

La transformación que estamos viviendo en el entorno laboral no es una moda pasajera ni una ola tecnológica más: es un cambio estructural que está reconfigurando cómo trabajamos, qué valoramos y qué aportamos.

En los próximos años, muchos de nosotros atravesaremos un proceso en tres fases que definirá nuestra relevancia profesional: upskilling (mejorar lo que ya haces con ayuda de la IA), unskilling (dejar de hacer lo que la IA puede hacer mejor) y reskilling (reorientarte hacia tareas más humanas y estratégicas).

Hoy quiero centrarme en el paso más incómodo, y quizás el más transformador: el unskilling. Porque antes de aprender cosas nuevas, toca soltar lo que ya no suma.

Imagina por un momento

Imagina que te subes a un coche con conducción autónoma, dirigido por una inteligencia artificial. Toda tu vida has estado al volante, atento a cada movimiento, tomando decisiones cada segundo. De repente, tu rol cambia.

Al principio, te sientas en el asiento delantero, tenso, como si tuvieras que frenar en cualquier momento. Luego, sigues delante, pero ya no estás tan pendiente: empiezas a revisar el móvil o contestar correos. Hasta que un día te acomodas en el asiento trasero y dejas que el coche te lleve. Has soltado. Has desaprendido.

Y en ese momento quizá te lo replanteas todo: si la IA conduce, ¿por qué no viajar más, con más frecuencia o a otros destinos? Como ya no estás concentrado en conducir, puedes dedicar tu atención a otras cosas. Podría ir de noche durmiendo y por la mañana llegar al destino.

Este ejemplo resume el reto al que nos enfrentamos con la irrupción de la inteligencia artificial: no solo aprender a usar nuevas herramientas, sino dejar atrás muchas cosas que nos daban seguridad.

La IA no solo transforma lo que haces, también transforma cómo lo haces, e incluso cómo piensas tu rol profesional. Por eso, desaprender se vuelve una capacidad esencial.

Desaprender como condición para adaptarse a la IA

Desaprender no es simplemente borrar lo aprendido. Es aceptar que muchas tareas, hábitos y formas de pensar que antes eran válidas, hoy ya no aportan valor. En un entorno donde la IA puede asumir tareas que antes dominabas, el verdadero cambio está en soltar esas tareas, dejar de aferrarte a tu forma de hacer y permitirte repensarte.

Y eso no es nada fácil. Requiere una mentalidad de soltar. Porque no puedes incorporar lo nuevo si sigues cargando con lo viejo. Soltar no es renunciar a tu experiencia, sino reinterpretarla. Es crear espacio para nuevas funciones, nuevas habilidades, nuevos enfoques. Soltar es parte esencial del cambio.

¿Qué significa realmente desaprender?

Hay una frase muy citada de Alvin Toffler:

“Los analfabetos del siglo XXI no serán los que no sepan leer ni escribir, sino los que no sepan aprender, desaprender y reaprender.”

Imagen generada

Es potente, pero se usa mal con frecuencia. Desaprender no es olvidar, ni renunciar a lo que sabes. Es no ser esclavo de ello.

Desaprender es revisar tus convicciones, hábitos y formas de hacer, y decidir cuáles ya no sirven. Es un ejercicio de reinvención consciente. En un entorno acelerado por la tecnología, lo que ayer era fortaleza hoy puede ser un freno. Tus certezas, tus rutinas, tus métodos… pueden dejar de sumar y empezar a restar.

Tus fortalezas pueden ser tus límites

Piensa en aquello que mejor sabes hacer. Eso que te define. Ahora pregúntate: ¿y si eso mismo te impide avanzar? Frases como “yo siempre lo he hecho así”, “esto aquí no funcionará” o “eso ya lo probamos” no son solo señales de experiencia. Son indicadores de apego. Y en un entorno cambiante, el apego a lo conocido puede ser tu mayor riesgo.

Y es aquí donde aparece una barrera silenciosa pero poderosa: el miedo. Porque tus miedos serán tus principales resistencias para soltar. ¿Y si dejo de hacer esto? ¿Qué será de mi trabajo? ¿La empresa prescindirá de mí? Esta ansiedad es comprensible, pero también es peligrosa si paraliza. Porque el coste de no cambiar no es mantener tu puesto, es volverte irrelevante dentro de él.

Muchas personas se resistirán a la entrada de la IA en sus vidas. Lo hablamos en su día: el reto de la IA no es tecnológico, es cultural.

Y como todo cambio cultural, requiere acompañamiento, no solo formación. No basta con hacer unos cursos: hay que ayudar a las personas a gestionar sus miedos, sus certezas y sus nuevos lugares en el sistema.

Ejemplos de desaprender en tiempos de IA

Ejemplo 1 – Dejarás de responder e-mails
“Paso media mañana limpiando la bandeja de entrada.”
Desaprender es dejar de leer cadenas eternas de mails donde te han puesto en copia “para que estés informado”. La IA te hará un resumen con lo único relevante, lo que sea una confirmación lo responderá automáticamente. Tú solo decides sobre lo relevante. Si dejas de responder e-mails, ¿a qué te vas a dedicar?

Ejemplo 2 – Ya no harás más presentaciones
“Yo me encargo de las presentaciones: contenido, imágenes, formatos…”
No más. Desaprender es entender que ahora le darás a la IA las ideas, la estructura y la intención… y ella te devolverá una presentación perfecta. Sin buscar imágenes, sin pelear con el PowerPoint. Tu rol cambia: ya no es diseñar, es supervisar y afinar.

Ejemplo 3 – Ya no harás más cursos
“Yo aprendo yendo a clases o formaciones presenciales.”
Con la IA, puedes aprender preguntando, explorando, corrigiendo mientras haces. Desaprender aquí es dejar de ver el aprendizaje como un evento y empezar a verlo como un proceso distribuido, activo y continuo.

Ejemplo 4 – Pedirás datos para todo
“Sé cuándo algo va a funcionar, tengo ojo.”
Tu intuición sigue valiendo, pero hoy puedes probar rápido, medir impacto y ajustar. Desaprender es soltar la necesidad de tener razón desde el inicio y confiar en el método iterativo.

Ejemplo 5 – … deja que lo haga la IA
“Prefiero hacer las cosas yo, así quedan bien.”
La IA te obliga a delegar, automatizar, dejar que otras herramientas trabajen por ti. Desaprender aquí es aceptar que el control total ya no es eficiente, y que tu tiempo vale más en otras tareas.

¿Cómo se desaprende?

Recuerda el modelo TDH: tu trabajo no es una sola cosa, es un conjunto de tareas.
Lee más aquí

Para adaptarte a la IA, el primer paso es identificar qué tareas pueden ser realizadas por una inteligencia artificial. Luego, necesitas practicarlas con ayuda de la IA, entendiendo cómo funciona, cómo se entrena y cómo mejora con tu input. Finalmente, llega el momento de automatizarlas: cuando la herramienta ya es capaz de hacer ese trabajo por sí sola, sin tu intervención continua.

Este proceso no es automático, ni neutro emocionalmente. Si la IA está bien entrenada, ganará autonomía. Y ahí es donde aparece el verdadero desaprendizaje: cuando dejas de hacer ciertas tareas que antes te definían, que te daban valor o incluso identidad. Surgen entonces las preguntas incómodas: “¿y si dejo de hacer esto, qué será de mi trabajo?” o “¿la empresa prescindirá de mí?”. La clave está en comprender que soltar tareas no es perder valor, es liberar espacio para aportar en otro nivel.

Paso 1: Introspección

Haz inventario: ¿qué haces por costumbre? ¿Qué hábitos o creencias repites aunque el entorno haya cambiado? ¿Qué tareas haces tú que podría hacer otro, o una IA, igual o mejor?

Paso 2: Identificación

Elige por dónde empezar. No hace falta cambiarlo todo de golpe. Basta con decir: “esto, lo voy a soltar”. Nombrar esa tarea es el inicio real del desaprendizaje.

Paso 3: Soltar y dejar hacer

El cambio ocurre cuando realmente adoptas una nueva forma de hacer. La incomodidad es normal: tu cerebro pelea por conservar lo conocido.

Recuerda, dejar de hacer duele. Sino duele es que aun no has soltado suficiente.

Es un proceso que se inicia y después te transforma

Desaprender con IA no es un cambio puntual: es una secuencia que empieza con pequeñas tareas y termina con una nueva forma de entender tu rol.

Al principio, empiezas usando herramientas para automatizar partes de tu trabajo. Vas soltando tareas, dejando espacio a la IA. Luego, esa automatización empieza a modificar tus rutinas. Ya no haces lo mismo. Cambia cómo priorizas, cómo decides, cómo colaboras. Y sin darte cuenta, eso transforma tu lugar en el equipo y cómo contribuyes al valor colectivo.

Lo difícil es que este cambio no avisa. Te das cuenta cuando ya estás en otra parte del proceso. Has dejado de hacer muchas cosas que te definían y ahora haces otras. Has cambiado sin darte cuenta. Y entonces necesitas repensarte: ¿quién eres profesionalmente ahora que no haces lo que hacías? Ese es el verdadero desaprendizaje. No solo sueltas tareas, sueltas versiones pasadas de ti.

¿Y ahora qué?

Una vez has soltado, tendrás capacidad para reorientarte profesionalmente hacia nuevas funciones. La delegación de tareas te dará tiempo para hacer otras cosas. A eso lo llamaremos reskilling, y lo abordaremos en otro momento.

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