Vivimos en una época fascinada por los datos. Medimos cuántos pasos caminamos al día, cuántas horas dormimos, cuánto tiempo dedicamos a cada tarea, qué contenidos consumimos, qué compramos, qué clicamos y qué dejamos de hacer. Las empresas hacen exactamente lo mismo. Registran ventas, visitas, conversiones, productividad, satisfacción de clientes y cientos de indicadores adicionales. Parece...