No hay nada peor que una buena campaña para un mal producto

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Hoy vamos a hablar sobre publicidad + política con el riesgo que ello conlleva. Creo que no hay hábito de hablar de política en España por el “miedo” de que la gente te encasille. O simplemente porque estamos tan cansados de la clase política que nos falta el ánimo de aportar nuestras opiniones. Da igual la razón, creo que es un mal hábito no hablar de política. La reflexión de hoy gira entorno a la llamativa campaña electoral del President Montilla para las elecciones autonómicas catalanas.

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Eje de la campaña: Hechos no palabras.

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Como veis, se trata de una campaña muy gráfica y, en mi opinión, visualmente muy conseguida. El concepto, claro y fácil de entender: Hechos y no palabras. Más plazas de guarderías, más kilómetros de metro, más aeropuertos… mucho más respecto a lo que había antes. Pero veamos, ¿hacer MÁS significa hacer las cosas MEJOR? Creo que “los hechos” no están tan claros. No todo es blanco o negro. No siempre más es mejor. Ejemplo: Los barracones escolares en Catalunya se duplican en seis años.

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Representaciones & las licencias publicitarias

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En este anuncio, ¿qué vemos? Vemos que 49 mil maestros están representados por relativamente pocas tizas, mientras que los 66 mil de la legislatura Montilla -es decir, 16 mil maestros más (+35%)- cuentan con bastante más tizas. Si contamos las tizas situadas en primer plano, en el montón azul se ven 3 tizas y media, mientras que en el rojo podemos distinguir claramente unas 7. Si giramos la perspectiva quedaría algo así:

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En realidad, la proporción de 19 fichas correspondería a una cifra de maestros entorno a 148 mil en lugar de 66 mil. Así que no son representaciones exactas. Entonces, si nos engañan visualmente para enfatizar un mensaje… ¿podríamos considerar que nos están intentando manipular? Sin lugar a dudas: Sí. Esto son hechos, y sobran las palabras.

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A esto en el argot del sector se le llama licencias publicitarias y han sido utilizadas por más de un anunciante con total impunidad. Alguien dirá que es lo mismo que cuando se retoca una foto con Photoshop para que no se vean arrugas en una modelo. Supongo. Pero también creo que los políticos -y me refiero a todos- deberían intentar conseguir algo de lo que a día de hoy carecen: confianza, credibilidad y otra serie de valores relevantes para dirigir un país… y esto no se consigue manipulando a la gente.

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Unas breves reflexiones

Si tuviera que identificar los valores que transmite esta campaña, éstas serían mis conclusiones:

  • Manipulación: En una campaña en la que se habla de “hechos” no tienen cabida licencias publicitarias. Se requiere máxima exactitud. En este caso prima el efecto, no los datos.
  • Falta de Visión: Se sigue hablando de cantidad y no de calidad. Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos a día de hoy es la falta de visión de la clase política, que sigue gastando el dinero de los contribuyentes en “grandes” proyectos cortoplacistas. Lo importante es “hacer” para luego poder demostrar “hechos” al precio que haga falta.
  • La publicidad electoral cuanto menos interesante mejor: Yo soy, yo hago, yo pienso, yo haré… yo-yo-yo-yo-yo. Así se presentan los políticos cuando toca votarles. Pero, ¿qué ha ocurrido con el paro? ¿Con la corrupción? ¿La inseguridad ciudadana? ¿La inmigración? Ah! Sí, se me olvidaba… y ¿la crisis? ¿Qué crisis? Todo esto, según el CIS, son las verdaderas preocupaciones de los ciudadanos. Por favor, señores, esperamos hechos no palabras.

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En mi opinión, en publicidad no hay nada peor que una buena campaña para un mal producto.

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