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En los restaurantes nonno y boing boing montaron una fiesta para solteros y solteras. Los chicos en uno, las chicas en el otro restaurante. Las chicas tenían un teléfono en la mesa y los chicos podían llamarles. Lo que ocurrió fue que los chicos se pusieron a llamar haciéndose los chulitos, riéndose y apodándose entre ellos como Tarzán, Trípode… Horas más tarde el anonimato llegó a su fin y se encontraron. Sin embargo, las chicas sabían en qué mesas estaban los chicos que les interesaban. Así que una de ellas se acercó a una mesa y preguntó por el “Trípode”. El pobre se quedó totalmente avergonzado y entonces apareció su lado más humilde. Qué valiente es la gente cuando piensa que no se le puede identificar.
Algo muy curioso nos está pasando con un proyecto de Seisgrados. El proyecto se llama Coco y Lola. Ellas tienen un blog de contenidos de entretenimiento y un sponsor (VW – Polo). Resulta que como son guapas y atrevidas, reciben muchos comentarios de los gallitos, los anónimos, los trípodes, pero luego resulta que cuanto tienen que hablar realmente con ellas, aparece el corderito que llevan por dentro. No deja de ser divertido ver lo que podemos llegar a cambiar todos cuando pasamos de ser individuos a anónimos.
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Algo más de info – wikipedia – microsiervos











[...] primera razón es simple y ya la comentamos en su día cuando hablamos del efecto que produce el anonimato. El hecho de no tenerse que identificar y poder decir cualquier cosa permite un contexto idóneo [...]